Capítulo Quince
LOS HOMBRES AZULES
1. - En una revista
que encontramos en circulación dentro del Distrito Federal, hallamos el siguiente
relato:
“En 1960, una revista
científica soviética, apoyándose en los relatos del historiador egipcio Maneton
y del griego Herodoto, así como en las inscripciones al enigma de la Atlántida
y a la venida de seres extraterrestres, la pregunta que se hacían era ésta:
“¿Fueron los atlantes un pueblo de tez azulada?” Dicen algunas tradiciones que
los atlantes fundaron la civilización egipcia y que los jefes más antiguos de
las dinastías eran atlantes de raza pura. Los artistas egipcios, que reprodujeron
cuidadosamente los objetos en sus murales y respetaron los colores, ¿cómo
pintaron a sus dioses?
“Osiris tenía el
rostro verde (por ser Dios de la vegetación que renace); Thot estaba pigmentado
de verde o de azul pálido, y Amón y Shu eran francamente azules. ¿Por qué
formaba este color parte de los dioses egipcios? Sólo puede contestarse de una
manera: eran descendientes de un pueblo de piel azul”
“Deberíamos creer que
Osiris y Thot, que llegaron a Egipto procedentes de un país de altas montañas,
hallaron un llano con clima cálido y mucho sol, y vieron su tez modificada por
el sol, que terminó por darles una piel olivácea (azul más amarillo, igual a
verde), como suelen tenerla en nuestros días los habitantes del Mediterráneo.”
¿Podría explicarnos
usted algo al respecto, Maestro?
R.- Resulta dicho
artículo un poco vago y oscuro. Habla sobre la Raza Azul; supone que esta viene
de la Atlántida; no niega el origen de la Cultura Egipcia (es obvio que los
Hombres Azules son los antiguos constructores de las pirámides)
Sin embargo, algo
falla en el artículo (renglones arriba citados y puestos entre comillas)
Permítasenos la libertad de disentir. Necesitamos enfatizar el hecho concreto
de que los Hombres Azules jamás vinieron del continente atlante.
Algunos suponen que
los Hombres Azules vinieron de Venus, y no está de más citar otro aparte del
citado artículo: “recordemos los extraordinarios acontecimientos sucedidos en
tiempos remotos en Venus, que fueron anotados por los astrónomos de la
antigüedad. El propio San Agustín afirma que Castor, el Rodio, dejó escrito el
relato de un prodigio asombroso sucedido en ese planeta, que de pronto cambió
de tamaño, de color y hasta de órbita en torno al sol, al mismo tiempo que
perdía satélites. Este hecho sin precedentes debió suceder en tiempos del rey
Ogygés, fundador de Tebas, como aseguran Adrasto, Cyzicenio y Dies, notables
matemáticos de Nápoles”.
“¿Qué sucedió en
Venus para que parte de su población huyera precipitadamente rumbo a la Tierra?
¿Una colisión? ¿Una explosión nuclear? No podemos decir nada, pero de ser
cierta cualquiera de estas hipótesis, tendremos que creer que Venus estuvo
ligado a la historia de nuestro planeta, y resulta curioso que los sabios
soviéticos insistan en relacionar el misterio de Venus con el de la Atlántida y
el Tiahuanaco.”
Como usted verá,
querido lector, el autor del artículo mencionado y cuyos apartes fueron
transcritos con el propósito de refutarlos, tiene dos opiniones diferentes y
ninguna de ellas es verdadera. Aquí en México conocimos el caso de Salvador
Villanueva Medina, autor de un libro que titula “yo estuve en el planeta
Venus.”
Conozco personalmente
a este hombre y sé que es sincero, no se trata de ningún charlatán o
fantaseador; ha sido rigurosamente examinado por los psiquiatras y los
resultados obviamente fueron los de un hombre serio y totalmente equilibrado.
Tal caballero
escribió para bien de la humanidad; narró a sus semejantes lo que sucedió; como
quiera que era un simple chofer, conduciendo un carro hasta Estados Unidos,
hubo de pasar por alguna de esas peripecias. El automóvil se dañó; y los
norteamericanos que viajaban con él bajaron del coche abandonándolo, para
dirigirse a un pueblo cercano con el propósito de pedir auxilio.
Villanueva Medina quedó
solo; se metió debajo del carro con el propósito de observarlo y arreglarlo;
sintió pasos en la arena; salió de debajo del coche y se encontró con un
venusino que platicó con él.
Lo que sucedió
después es muy interesante. Lo invitaron y él aceptó. Fue llevado en una nave
hasta el planeta Venus, donde conoció una civilización extraordinaria. Después
de cinco días fue traído otra vez a la Tierra.
La descripción que da
Villanueva Medina sobre los hombres de Venus concuerda con la que sobre ellos
da Adamski, famoso científico norteamericano.
Estatura de los
venusinos, promedio, 1.10 Mts, piel blanca rosada; cabellos plateados; hermoso
rostro, etc., etc.
No vio pues
Villanueva Medina, Hombres Azules en el planeta Venus. Así pues, tal hipótesis
también queda descartada.
¿De dónde vinieron
entonces los Hombres Azules? Existieron, es ostensible; muchas personas así lo
afirman, mas las gentes desconocen su origen.
Nosotros aseveramos
solemnemente diciendo: los Hombres Azules vinieron de la Galaxia Azul. No hay
duda de que ellos crearon las poderosas civilizaciones de Egipto, Caldea,
Asiria, Babilonia, etc., etc.
2. - ¿Podría usted
decirme a qué vinieron, con qué finalidades y para qué vinieron?
R.- Con el mayor
placer daré respuesta al caballero; mucho me agrada su pregunta. Permítaseme
informarle sobre la Fraternidad Cósmica Universal; así como existe ayuda mutua
entre personas buenas, así también la hay entre planeta y planeta y entre
galaxia y galaxia. Los Maestros de la Galaxia Azul, llevados por el Amor Universal,
se han preocupado muchísimo por nuestra humanidad terrícola, ayudándonos
incesantemente desde la noche más profunda de los siglos.
Repito: ellos fueron
realmente los que instruyeron a los arquitectos de las pirámides, los que
enseñaron la Doctrina Secreta a los atlantes y a los egipcios, los que
establecieron los misterios gloriosos de las poderosas civilizaciones de Caldea
y de Asiria.
Su labor ha sido
maravillosa, formidable; nos han amado de verdad y todavía nos siguen amando,
pues aunque parezca increíble, viven en este afligido mundo con el propósito de
ayudarnos en la hora crítica que precede al gran cataclismo.
3. - Me sorprende
usted con su relato. ¿Podría decirme, si viven en este planeta, en qué lugar
habitan?
R.- La pregunta que
la dama hace es por cierto bastante interesante y bien vale la pena que le
demos una respuesta concreta.
Tengo que informarle
para su conocimiento de que los Hombres Azules viven en una ciudad subterránea
bajo los hielos del Polo Sur.
4. - ¿Cómo es posible
que puedan subsistir a tan bajas temperaturas? ¿Su organismo es diferente al
nuestro? ¿Cómo se las arreglan para vivir?
R.- Vamos a contestar
las preguntas del caballero. Ruego mayor atención del auditorio. Los organismos
de los Hombres Azules son similares a los nuestros; eso es obvio. Quiero que
todos ustedes me entiendan; los hombres provenientes de la Galaxia Azul no
tienen casa de hielo como los esquimales, ni nada por el estilo; resultaría
absurdo pensar que tales criaturas vivieran entre los témpanos de hielo; mejor
es comprender que ellos poseen una ciudad subterránea, hecha entre las entrañas
mismas de la Tierra. Si hay hielos encima de las rocas y de la tierra en
general, no afectan en nada a la ciudad sumergida. El problema climatológico no
existe para los Hombres Azules. Es ostensible que si pudieron conquistar el
espacio infinito, poseen adelantos técnicos formidables; no es difícil
comprender que ellos han podido crear su propio clima dentro de su misteriosa
ciudad.
5. - ¿Por qué
habiendo otros lugares dentro de nuestro planeta con mejor clima y vegetación
escogieron un lugar tan inaccesible?
R.- Doy respuesta al
caballero. Las tierras del Polo Norte y del Polo Sur, hoy cubiertas de hielo
después de la pasada glaciación, en otro tiempo tuvieron poderosas
civilizaciones, magníficos climas ecuatoriales y espléndidas ciudades.
No se extrañe el
caballero de lo que afirmo. Esta ciudad subterránea donde ahora viven los
Hombres Azules es antiquísima; fue hecha antes de la pasada glaciación. Esto
significa que tal ciudad tiene muchos millones de años de existencia, que
deviene de las épocas arcaicas de la Tierra, que siempre fue la morada secreta
de los hombres azules.
Como quiera que sea
que ellos tienen naves cósmicas con las cuales pueden viajar a través del
espacio infinito, es algo palmario y manifiesto el que no sufren por problemas
de abastecimiento.
6. - Estos hombres
azules, Maestro, ¿han llegado alguna vez a salir de su ciudad para convivir con
los terrícolas?
R.- Vamos a
responderle a la distinguida dama. Permítaseme decirle, señorita, que en las
épocas de Egipto, Asiria y Babilonia, tales hombres fueron recibidos como
verdaderos dioses. Desgraciadamente estamos en la Edad de Hierro, en la época
de la degeneración mundial, y por ese motivo, ellos rara vez se mezclan con las
multitudes.
Sin embargo, no está
de más afirmar que de cuando en cuando alguno de estos hombres extraordinarios
convive con las gentes; cierta dama me contó el hecho concreto de que ella
había visto a un hombre de tez azul en Buenos Aires, Argentina.
7. - Maestro, ¿estos
Hombres Azules tienen alguna misión que cumplir en esta época o en el futuro?
R.- Veo que quien ha
hecho la pregunta es un misionero gnóstico internacional y es claro que con el
mayor gusto daré respuesta. Los Hombres Azules están auxiliando a la humanidad
con procedimientos telepáticos favorables para algunos, y es evidente que
dentro de algunos años estos hombres extraordinarios tendrán que lanzarse a la
calle públicamente para amonestar a las gentes, para llamarlos al
arrepentimiento, para hacerles ver el cataclismo espantoso que se avecina.
8. - Maestro, ¿podría
usted decirme qué cantidad aproximada de habitantes existen en esa ciudad azul?
R.- Bien, distinguido
caballero, daré respuesta a su pregunta. Permítaseme decirle que yo no los he
contado; puedo asegurarle que es una ciudad bastante grande, muy semejante en
tamaño a la ciudad de México, con varios millones de personas y muchas casas y
calles y avenidas y amplio campo para guardar sus naves. Mas exactamente no sé
qué cantidad de gentes viven ahí; por lo menos no se lo he preguntado al rey de
la ciudad.
9. - Me asombra mucho
que tengan un gobierno monárquico, pero ¿podría usted decirme, dado que ellos
son seres iluminados, si el rey que los gobierna es divino?
R.- Distinguida
señorita, su pregunta es inquietante. Me alegra responderle. A su majestad lo
conozco y solemnemente le digo que él pertenece a las Dinastías Solares; se
trata de un auténtico iluminado Maestro de perfección, que no necesita de
gendarmes ni de soldadesca armada para hacerse obedecer de su pueblo. Todo el
mundo lo respeta pues es terriblemente divino.
10. - Maestro,
¿podría decirnos cómo ha hecho usted para ponerse en contacto con dicho
monarca? ¿Acaso tiene usted alguna nave cósmica, o qué medio ha utilizado para
poder llegar a la Ciudad Azul donde habitan estos seres?
R.- Amable caballero,
voy a responder con claridad a su anhelo de inquirir e investigar. Existen
procedimientos telepáticos; nadie ignora que mediante la Telepatía uno puede
ponerse en contacto con personas que viven en distintos lugares del mundo, aun
a remotas distancias; sin embargo, nosotros vamos más lejos todavía en esta
cuestión. Tenemos procedimientos secretos por medio de los cuales podemos
transportarnos espiritualmente a cualquier lugar secreto, incluyendo, como es
lógico, a la ciudad subterránea de los Hombres Azules.
Yo he visitado tal
ciudad, no lo niego, y usted y ustedes también pueden hacerlo si conocen
nuestros procedimientos; lo interesante es que ingresen a nuestros estudios
gnósticos, que estudien nuestros libros, etc.
Es claro que al
visitar espiritualmente aquella misteriosa ciudad, hube de pedir primero el
permiso a su majestad el rey. Sin el permiso de aquel monarca que gobierna la ciudad,
no hubiera podido pasearme tranquilamente por las calles maravillosas de
aquella misteriosa urbe.
11. - ¿Podría
explicarnos algo sobre ella? ¿Cómo es y qué tipo de construcción tienen?
R.- Es claro,
estimado señor, que aquella ciudad espléndida, construida entre las entrañas
mismas de la tierra, es muy diferente a todas las que conocemos actualmente en
este afligido mundo en que vivimos.
Un camino serpenteado
conduce hasta las puertas de la ciudad. Las calles y avenidas están iluminadas,
como es natural, por lámparas maravillosas que hacen de aquella gigantesca
caverna algo luminoso y radiante, pues parece aquello un día espléndido. Podría
decir que manejan ellos la luz y las tinieblas en forma perfecta. Tienen 70
espléndidas salas distribuidas en los distintos lugares de la ciudad; en tales
recintos celebran sus asambleas, o realizan sus estudios.
12. - ¿Qué clase de
estudios hacen estos seres?
R.- Es natural,
distinguida señorita, que sus estudios son de tipo avanzado. Se trata de
ciencias cósmicas, elevados asuntos espirituales, naturaleza, etc., etc.
No está de más
decirle que dentro de esa gran urbe mística e inefable resplandece la Esfinge,
símbolo viviente de la sabiduría Iniciática.
13. - ¿Podría decirme
cómo se visten, y cuál es su medio de transporte dentro de la ciudad?
R.- Quiero informarle
a usted, buen amigo, que los miembros de aquella raza azul visten ciertamente
con elegancia y distinción. Usan hermosas túnicas de estilo antiguo, bellos
mantos, sandalias de estilo muy clásico, etc., van y vienen por las calles de
la ciudad a lo largo de las aceras o banquetas; son de mediana estatura y
hermoso continente. Se transportan a pie o en carros distintos a los que
nosotros conocemos, propulsados por energía eléctrica.
14. - ¿Nos podría
explicar, Maestro, qué tipo de alimentación tienen y de dónde la consiguen?
R.- Su pregunta es
ciertamente muy interesante. Es obvio que ellos tienen que comer para vivir; su
alimento básico son las algas marinas; las recogen del fondo de los océanos de
todo el planeta Tierra; sus naves les permiten transportarse a donde quieran en
el tiempo y en el espacio; empero, es claro que de su galaxia traen muchos
otros alimentos con los cuales se nutren; téngase en cuenta que ellos no están
presos dentro de la ciudad, que poseen libertad para viajar en sus naves a
donde quieran; eso es todo.
15. - ¿Podría usted
decirnos qué clase de moneda usan o si no tienen?
R.- ¡Oh! Señorita,
los hombres auténticos, los hombres cósmicos no necesitan de dinero para poder
vivir. Ellos tienen sistemas, métodos económicos inmensamente superiores a los
de nosotros, pobres animales intelectuales de la Tierra.
16. - ¿Cuál es el
mensaje que tienen para la humanidad terrícola, en la época actual, los Hombres
Azules?
R.- Bondadoso caballero,
su pregunta es formidable, y es claro que paso a responderle. Una dama azul que
permanece siempre junto al rey me dijo lo siguiente: “El planeta Tierra va a
ser destruido; las gentes que habitan en la superficie de la Tierra creen que
todas esas ciudades y cosas materiales que poseen les van a durar toda la vida;
se apegan a las cosas y eso es absurdo, porque todo lo que tienen va a ser
destruido.”
17. - De acuerdo a lo
que nos acaba de comunicar, ¿sería preferible ya no dedicarnos a conseguir ningún
objeto material?
R.- Su pregunta es
inquietante. Permítame, buen amigo, decirle que debemos vivir de acuerdo con la
Ley de la Balanza; no revolcarnos entre el lodo de la riqueza ni tampoco entre
el lodo de la miseria. Debemos tener las cosas necesarias para la vida, pero no
apegarnos jamás a ellas, recuerde usted los últimos días de Pompeya; las gentes
entonces trataban de huir con sus tesoros, apegados a todas sus propiedades, y
perecieron. Las excavaciones demuestran que los habitantes de Pompeya, en su
mayoría, fueron aplastados por las ruinas de la ciudad o por las piedras del
Vesubio.