Capítulo Nueve
DESAPARICIONES MISTERIOSAS
Amigos
míos, desde el siglo pasado se están presentando el caso de muchísimas
desapariciones misteriosas, y esto es algo que nosotros debemos estudiar.
En
el siglo pasado se registró el caso espectacular de la desaparición de toda una
tripulación marítima.
Cierto
barco que navegaba rumbo a España fue hallado en alta mar en perfecto estado,
cargado de joyas, mercancías y cosas de gran valor, pero sin tripulación.
Tal
nave se hallaba completamente solitaria; nunca se supo absolutamente nada sobre
sus marinos.
Quienes
encontraron tal navío no hallaron síntomas de violencia: quedó pues, descartada
la posibilidad de cualquier motín a bordo.
Los
enseres de cocina, los valores en joyas, los pinos se hallaron completos,
quedando por tal motivo descartada la posibilidad de cualquier acto de
piratería.
Esto
nos invita a pensar, mis caros amigos. ¿Qué se hizo de esa gente? ¿Quién se la
raptó en pleno alta mar? He a ahí un tremendo misterio que hasta ahora no se ha
podido resolver.
El
pasado siglo desaparecieron algunos ejércitos en pleno campo de batalla. ¿Quién
se los llevó? ¡Misterio, misterio!
En
las épocas de Napoleón Bonaparte, un gran embajador desapareció en presencia de
la servidumbre. ¿Qué mano misteriosa le arrebató?
Tony
Maldonado, el esposo de una hija mía, vio a un cadete en Guatemala que al
atravesar la calle desapareció instantáneamente, sumergiéndose dentro de la
Dimensión Desconocida. ¿Qué mano lo arrebató?
Aviones
llenos de pasajeros y tripulación han desaparecido en pleno vuelo sin dejar el
menor rastro. ¿Quién los ha arrebatado?
Reflexionando
cuidadosamente llegamos a la conclusión lógica de que en estos precisos momentos,
en los tubos de ensayo de la Naturaleza se están haciendo experimentos para la
creación de la futura gran raza, que vivirá en la Tierra transformada del
mañana, después del gigantesco cataclismo que se avecina.
Es
evidente que la semilla más selecta de la especie humana está siendo sacada de
la Tierra y llevada a otros planetas del espacio infinito. No cabe la menor
duda de que los extraterrestres realizan esta magnífica labor.
Es
evidente que ya se está creando esa futura raza.
Recuerden
ustedes, mis amigos, que la primera raza fue la de los Hombres Glaciales; la
segunda, la de los Hiperbóreos; la tercera, la de los Lémures; la cuarta, la de
los Atlantes; la quinta, la nuestra, empero ya se está creando, repito, la
futura sexta gran raza.
Habrá
también una séptima que será la final de nuestro mundo, pero eso está todavía
más lejos; hablemos de la sexta.
Mujeres
extraterrestres han venido y seguirán viniendo con el propósito de ser
fecundadas: hombres de los nuestros serán llevados a otros mundos para fecundar
y después se les traerá de regreso.
No
está de más recordar ahora el insólito caso del Brasil. Cierta nave cósmica
descendió en un campo solitario; un pobre campesino que por ahí andaba fue
metido a la fuerza dentro del OVNI. Se le extrajo sangre, se analizó tal
sangre; fue estudiado en detalle aquel trabajador del campo y, después, vino a
él una mujer extraterrestre semejante a una china, pero con cabellos rubios,
quien le sedujera sexualmente. Aquel buen hombre tuvo, pues, relaciones
sexuales con ella; luego se le sacó de la nave y esta última partió hacia el
espacio infinito; no hay duda de que aquella mujer vino para ser fecundada, se
llevó la semilla humana terrestre. ¿Objetivo? Lograr cierta mezcla muy
especial.
Es
obvio que muchos otros habitantes de la Tierra han tenido experiencias
semejantes; algunos han preferido callar por temor a la burla de nuestros
semejantes.
Analizando
cuidadosamente todo esto, podemos verificar que los extraterrestres hacen en
estos tiempos ensayos muy especiales, cuyos resultados finales aparecerán en la
Tierra transformada del mañana, mucho después de la colisión planetaria que
habrá de acaecer en el año 2.500.
La
semilla humana será traída de regreso a la Tierra; la sexta raza estará, pues,
formada por mezclas muy importantes.
Tengo
entendido que las gentes de la sexta raza serán muy hermosas y de tamaño más
pequeño; es obvio que serán el producto de cruces entre terrestres y
extraterrestres. No es, por lo tanto, extraño el que desaparezcan por estos
tiempos muchas gentes.
Conforme
los años vayan transcurriendo, estas misteriosas desapariciones aumentarán
notablemente.
Distinguidos
amigos, preparaos; no olvidéis que vivimos momentos extraordinarios; no sería
raro el que cualquiera de vosotros también fuera transportado a cualquier
planeta del espacio infinito.
1.
-¿Cómo es que, si ya nos tienen prácticamente invadidos, no han dado su mensaje
en forma general a la humanidad? ¿Por qué ese misterio?
R.-
Distinguido amigo, con el mayor placer daré respuesta a su pregunta.
Permítaseme informarle que dentro de algún tiempo estos extraterrestres
hablarán a través de los distintos satélites que Rusia y Estados Unidos tienen
en órbita alrededor de la Tierra; entonces harán también llegar hasta nosotros
deliciosas melodías cósmicas. No está de más decirles que actualmente hay en
órbita laboratorios cósmicos extraterrestres tripulados donde se registran
nuestras ideas, costumbres, lenguaje, etc., etc., etc.
La
Sibila de Praga hace ya varios siglos profetizó todas estas cosas, y hasta
aseveró en forma enfática que en un no lejano día se escucharía la voz de Dios
en toda la redondez de la Tierra, el Verbo, dijéramos, de los extraterrestres;
y toda rodilla se doblaría para oír la palabra venida de lo alto. No hay duda
de que ese instante se acerca, y entonces conoceremos el mensaje de los
extraterrestres.
Antes
de eso habrá insólitos acontecimientos. Algunos cohetes norteamericanos o rusos
serán raptados y llevados a otros mundos; también es cierto que los astronautas
de la Torre de Babel verán naves cósmicas extraterrestres, pero callarán: la
soberbia de los científicos de tal Torre es terrible; ellos desean ser los amos
de todo el infinito, pero serán fulminados en su día y en su hora.
Permítaseme
decirle al caballero que ha hecho la pregunta que la Tierra no ha sido invadida
por extraterrestres; ellos saben respetar el libre albedrío de nuestros
semejantes; pero para bien de la Gran Causa, ciertos sujetos son llevados a
otros planetas con propósitos evidentemente científicos; empero estas gentes
son respetadas recibiendo además magnífico trato.
2.
- Estimado Maestro, ¿podría decirnos si estos seres extraterrestres son de la
misma naturaleza humana que nosotros?
R.-
Gran amigo, su pregunta es bastante interesante. Séame permitido decirle con
infinito pesar que todavía nosotros no somos verdaderamente humanos en el
sentido más completo de la palabra. Es obvio que hoy por hoy tan sólo somos
Humanoides intelectuales, y esto es diferente.
Los
extraterrestres que nos visitan son Hombres en el sentido más completo de la
palabra, humanos verdaderos, gentes que ya conquistaron el espacio infinito; he
ahí la diferencia.
Esas
gentes están dotadas de una gran sabiduría, poseen conocimientos que ni
remotamente sospechamos, son inmensamente superiores a nosotros; eso es todo.
3.
- ¿Podría decirnos, Maestro, si estos Hombres extraterrestres habitan en el
planeta Marte o en Venus?
R.-
Noble dama, debo decirle a usted que los OVNIS provienen de distintos planetas
del infinito. No hay duda de que en Venus existe una humanidad de tipo muy
superior y de que en Marte también hay habitantes, aunque se obstinan en
negarlo los hombres de ciencia moderna.
Los
aparatos de fotografía terrestre enviados en satélites artificiales de ninguna
manera podrían informarnos sobre la vida existente en planetas como Venus y
Marte. Empero no está de más asegurarle que en un futuro los terrícolas podrán
verificar, por experiencias directas, la existencia real de los venusinos y
marcianos.
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